Su gato salta del sofá, da unos pasos y, de repente, empieza a cojear de una pata.
Puede que mantenga una pata en el aire, camine con pasos más cortos, dude antes de saltar o parezca casi normal hasta que lo observe de cerca.
Eso, naturalmente, plantea una pregunta importante:
¿Por qué cojea mi gato y cómo sé si es una emergencia?
Los gatos pueden cojear debido a algo relativamente pequeño, como restos atrapados entre los dedos o una uña dañada. La cojera también puede ser el resultado de un esguince, una mordedura, una infección, una fractura, una luxación de la articulación, artritis, un problema nervioso u otra afección que necesite tratamiento veterinario.
Debido a que los gatos a menudo ocultan el dolor, la gravedad de una lesión no siempre puede juzgarse por cuánto llora su gato o si sigue comiendo.
Advertencia de emergencia
Busque atención veterinaria inmediata si observa estos signos
- Su gato no puede mantenerse en pie ni apoyar peso en la pata.
- La pata parece doblada, torcida, acortada o visiblemente deformada.
- Hay un hueso visible o una herida es profunda y abierta.
- Hay una hemorragia incontrolada.
- Su gato fue atropellado por un vehículo, se cayó desde una altura o sufrió un traumatismo grave.
- Su gato arrastra una extremidad o no puede moverla normalmente.
- Una o ambas patas traseras se vuelven repentinamente débiles, dolorosas, frías o paralizadas.
- Las almohadillas de las patas se ven pálidas, grises, moradas o azules.
- La cojera se acompaña de respiración rápida, respiración con la boca abierta, colapso o debilidad extrema.
- Su gato parece tener un dolor intenso o que empeora rápidamente.
Respuesta rápida
Restrinja la actividad y revise la pata con cuidado
Mantenga a su gato en el interior y evite que salte, corra, suba escaleras y juegue bruscamente. Si su gato permanece tranquilo, busque con cuidado un corte, una uña rota, hinchazón, quemaduras u objetos atrapados entre los dedos.
No doble la pata repetidamente, no masajee una zona dolorosa, no aplique una férula casera ni le dé medicamentos para el dolor de uso humano. Póngase en contacto con un veterinario de inmediato si la cojera es grave, empeora, es recurrente o no mejora claramente.
En esta guía:
Cómo se ve una cojera en un gato · Causas comunes · Cómo revisar la pata del gato · Qué hacer · Signos de emergencia · Diagnóstico veterinario
¿Cómo se ve una cojera en un gato?
Cojear, también llamada claudicación, significa que un gato no está usando una o más patas normalmente. El cambio puede ser dramático o puede aparecer solo durante ciertos movimientos.
Puede que note que su gato:
- Mantiene una pata levantada del suelo.
- Apoya menos peso en una pata.
- Da pasos más cortos de un lado.
- Camina con rigidez después de dormir.
- Duda antes de saltar a los muebles.
- Evita las escaleras, escalar o la caja de arena.
- Aterriza de forma desigual después de un salto.
- Arrastra los dedos o camina sobre la parte superior de una pata.
- Se lame o mastica una pata repetidamente.
- Está menos activo sin mostrar una cojera obvia.
Un gato con dolor en las articulaciones puede no mantener una pata en el aire. En cambio, puede dejar de saltar, dormir en lugares más bajos, acicalarse menos a fondo o tener dificultades para entrar en una caja de arena alta.

Cojera repentina vs. cojera gradual
Cojera repentina
Piense en una lesión o enfermedad aguda
Una cojera que comienza repentinamente puede ser consecuencia de una caída, un aterrizaje torpe, una uña rota, una herida en la pata, una mordedura, una picadura, una fractura, una lesión articular, un problema de columna o una interrupción del flujo sanguíneo a una extremidad.
Cojera gradual
Piense en problemas articulares o crónicos
Una cojera que se vuelve más notoria lentamente puede estar relacionada con artritis, enfermedad articular degenerativa, problemas de cadera, una lesión antigua, crecimiento excesivo de las uñas, infección u otra afección progresiva.
Ambos patrones merecen atención. Un cambio gradual sutil no es automáticamente menos doloroso, y una cojera repentina no siempre es causada por un accidente visible.
¿Por qué cojea mi gato?
Cojear es un síntoma más que un diagnóstico. La causa puede estar en la pata, la uña, los músculos, los tendones, los ligamentos, los huesos, las articulaciones, la columna vertebral, los nervios o el suministro de sangre.
1. Algo está atascado en la pata
Pequeñas piedras, espinas, astillas, material vegetal, trozos de arena, vidrio u otros restos pueden quedar atrapados entre los dedos o incrustados en una almohadilla de la pata.
Su gato puede levantar repentinamente la pata, lamerla repetidamente o reaccionar cuando la zona afectada toca el suelo.
2. Un corte, raspadura, quemadura o punción
Las almohadillas de las patas pueden lesionarse con objetos afilados, superficies ásperas, pavimento caliente, estufas, calentadores, productos químicos o mordeduras de animales.
Busque sangrado, enrojecimiento, hinchazón, sensibilidad, secreción, un olor inusual o lamido excesivo. Las punciones pequeñas pueden cerrarse rápidamente mientras se desarrolla una infección debajo de la piel.
Para obtener más información sobre el calor de las patas, las quemaduras y la inflamación, lea por qué las orejas y las patas de su gato pueden estar calientes .
3. Una uña desgarrada, rota o demasiado larga
Una garra puede partirse, desgarrarse cerca de la base, quedar atrapada en la tela o crecer dentro de la almohadilla de la pata. Estas lesiones pueden ser dolorosas incluso cuando solo hay una pequeña cantidad de sangre visible.
No tire de una uña parcialmente adherida. Un sangrado significativo, hinchazón o una uña dañada cerca de la base deben ser evaluados por un veterinario.
4. Un esguince, distensión o lesión de tejidos blandos
Los gatos pueden sufrir distensiones musculares o lesiones en tendones y ligamentos después de saltar, resbalar, escalar, jugar bruscamente o aterrizar de forma torpe.
Estas lesiones pueden no crear una herida obvia. El gato aún puede caminar, pero evita apoyar todo el peso, se mueve con rigidez o se muestra reacio a saltar.
5. Una fractura o una articulación dislocada
Las caídas, los accidentes de vehículos, las lesiones por aplastamiento, las puertas, los ataques de animales y los aterrizajes bruscos pueden fracturar un hueso o dislocar una articulación.
Algunas fracturas crean una deformidad obvia, pero otras solo causan hinchazón, dolor o la negativa a soportar peso. No intente enderezar la pata ni probar cuánto puede mover una articulación dolorosa.
6. Una mordedura o un absceso
Las mordeduras de gato producen pequeñas punciones que pueden estar ocultas bajo el pelaje. Las bacterias pueden quedar atrapadas debajo de la piel, lo que provoca un absceso varios días después.
Las señales de advertencia pueden incluir hinchazón, calor, dolor, secreción, fiebre, escondite, reducción del apetito o una cojera que aparece después de una pelea al aire libre.
7. Artritis o enfermedad degenerativa de las articulaciones
La artritis es especialmente importante en gatos de mediana edad y mayores. En lugar de mostrar una cojera dramática, los gatos afectados pueden cambiar la forma en que se mueven por la casa.
Los posibles signos incluyen:
- Dudar antes de saltar.
- Elegir muebles más bajos.
- Evitar las escaleras.
- Dormir más o volverse retraído.
- Dificultad para entrar en la caja de arena.
- Menos acicalamiento alrededor de las caderas o la espalda.
- Movimiento rígido después de descansar.
Un cambio en la actividad puede parecer un envejecimiento normal. Compárelo con la rutina habitual de su gato y lea por qué los gatos duermen tanto y cuándo un cambio puede ser importante .
8. Un problema de rótula o cadera
Algunos gatos desarrollan inestabilidad de la rótula, displasia de cadera u otros problemas articulares estructurales. El gato puede saltar brevemente sobre una pata trasera, mantenerla levantada durante varios pasos o volverse reacio a saltar.
La cojera intermitente aún merece un examen veterinario, especialmente cuando afecta repetidamente la misma pata.
9. Un problema nervioso, de columna o neurológico
Un gato puede parecer cojear cuando el problema real afecta la columna vertebral, los nervios o la capacidad de posicionar la pata.
Las posibles señales de advertencia incluyen:
- Arrastrar una pata o pierna.
- Caminar sobre la parte superior de la pata.
- Pérdida de equilibrio.
- Debilidad en más de una pata.
- Dificultad para controlar la micción o la defecación.
- Incapacidad repentina para ponerse de pie.
Estos signos requieren una evaluación veterinaria rápida y pueden requerir atención de emergencia.
10. Un coágulo de sangre que afecta las patas traseras
Una tromboembolia aórtica felina, a veces llamada trombo en silla de montar, ocurre cuando un coágulo de sangre bloquea la circulación a una extremidad. A menudo se asocia con enfermedades cardíacas y es extremadamente dolorosa.
Las señales de advertencia de emergencia pueden incluir:
- Dolor súbito e intenso.
- Debilidad o parálisis súbita de una o ambas patas traseras.
- Arrastrar las patas traseras.
- Patas o piernas traseras frías.
- Almohadillas de las patas pálidas, grises, azules o moradas.
- Respiración rápida o difícil.
- Llanto, ansiedad o colapso.
Esto es una emergencia. No masajee las patas, no caliente las almohadillas de forma agresiva ni espere a ver si el gato vuelve a caminar. Vaya directamente a un veterinario de emergencia.
¿Por qué mi gato cojea de una pata delantera?
La cojera de la pata delantera puede comenzar en la pata, la muñeca, el codo, el hombro, los músculos, los nervios o el cuello.
Las posibilidades comunes incluyen:
- Una garra dañada o una lesión en la almohadilla de la pata.
- Un objeto extraño entre los dedos.
- Una mordedura o absceso.
- Un aterrizaje torpe después de un salto.
- Un esguince, fractura o lesión articular.
- Artritis en el codo o el hombro.
- Un problema nervioso o de columna.
Si la pata se ve normal, el área dolorosa puede estar más arriba en la pierna. Evite apretar o doblar repetidamente cada articulación para localizar el problema.
¿Por qué mi gato cojea de una pata trasera?
La cojera de la pata trasera puede afectar la pata, el tobillo, la rodilla, la cadera, la pelvis, la columna vertebral, los músculos, los nervios o el suministro de sangre.
Las posibles causas incluyen:
- Una lesión en la pata o en la uña.
- Distensión muscular después de saltar.
- Inestabilidad de la rótula.
- Lesión de cadera o pelvis.
- Artritis.
- Enfermedad de la columna o de los nervios.
- Un coágulo de sangre, especialmente con parálisis súbita, patas frías o dolor intenso.
Cómo revisar con seguridad a un gato que cojea
Examine a su gato solo si está tranquilo y respira normalmente. El dolor puede hacer que incluso un gato manso muerda o arañe.
- Observe antes de tocar. Observe qué pata está afectada y si su gato apoya algún peso sobre ella.
- Grabe un video corto. Los gatos pueden moverse de manera diferente en casa que en la clínica veterinaria.
- Mire las almohadillas de las patas. Busque cortes, quemaduras, sangrado, hinchazón, decoloración o restos incrustados.
- Mire entre los dedos. Separe los dedos suavemente sin forzarlos.
- Revise cada garra visualmente. Busque una uña desgarrada, partida, sangrante o demasiado larga.
- Compare ambas patas. Observe las diferencias en la hinchazón, la temperatura o la posición.
- Deténgase inmediatamente si su gato reacciona. No continúe si el gato llora, gruñe, muerde, se aparta o parece angustiado.
No realice un examen completo de la articulación en casa
No doble, rote, tire o estire repetidamente la pata afectada. Una fractura, dislocación, lesión de tendón o problema de columna vertebral pueden volverse más dolorosos con una manipulación innecesaria.
¿Qué debo hacer si mi gato cojea?
1. Restrinja la actividad
Mueva a su gato a una habitación tranquila y pequeña con comida, agua, ropa de cama y una caja de arena de borde bajo.
Evite que salte sobre camas, sofás, alféizares, mostradores, estantes y rascadores hasta que se entienda la causa.
2. Mantenga a su gato en el interior
Un gato lesionado es más vulnerable en el exterior y puede esconderse donde no pueda supervisarlo. Mantenga las puertas y ventanas seguras y elimine el acceso a balcones o áreas de escalada inseguras.
Para obtener ideas más amplias sobre seguridad en el hogar, lea cómo proteger su hogar para gatos y crear espacios más seguros para ellos .
3. Registre lo que observe
Anote:
- Cuándo comenzó la cojera.
- Qué pata parece afectada.
- Si su gato puede soportar peso.
- Cualquier caída reciente, pelea, salto o actividad al aire libre.
- Si hay hinchazón o una herida.
- Cambios en el apetito, aseo, sueño o uso de la caja de arena.
- Si la cojera está mejorando, empeorando o es intermitente.
4. Contacte a su veterinario
Contacte a su veterinario el mismo día si su gato no soporta peso, tiene hinchazón visible, una herida, parece dolorido o desarrolla síntomas adicionales.
Una cojera muy leve que comienza después de la actividad puede mejorar con reposo estricto, pero es apropiado el consejo veterinario si persiste después de 24 horas, regresa repetidamente o empeora en cualquier momento.
Qué no hacer cuando su gato cojea
- No administre ibuprofeno, paracetamol, aspirina, naproxeno u otros medicamentos para el dolor humanos.
- No use medicamentos sobrantes recetados para otra mascota.
- No masajee una pata hinchada o dolorosa.
- No tire de una uña rota o de un objeto profundamente incrustado.
- No aplique un vendaje apretado o una férula casera.
- No fuerce al gato a caminar para probar la pata.
- No permita que salte para ver si el gato se ha recuperado.
- No aplique calor, hielo, aceites o cremas tópicas a menos que su veterinario lo recomiende.
- No asuma que comer normalmente significa que su gato no tiene dolor.
¿Cuándo es una emergencia la cojera de un gato?
| Lo que observa | Respuesta recomendada |
|---|---|
| Cojera leve, pero aún soporta peso y se encuentra cómodo | Restrinja la actividad, inspeccione suavemente y contacte a su veterinario si persiste, regresa o empeora. |
| Se niega a soportar peso | Organice un examen veterinario el mismo día. |
| Hinchazón, herida, mordedura, uña rota, quemadura o sangrado | Contacte a su veterinario de inmediato; busque atención de urgencia para heridas profundas o sangrado incontrolado. |
| La pata parece deforme o el hueso es visible | Atención veterinaria de emergencia de inmediato. |
| Caída grave, accidente vehicular o ataque de animal | Examen de emergencia incluso si el gato parece alerta. |
| Parálisis repentina de la pata trasera, patas frías o dolor intenso | Atención de emergencia ahora; posible interrupción del flujo sanguíneo. |
| Cojera con dificultad para respirar, colapso o debilidad extrema | Atención veterinaria de emergencia de inmediato. |
Mi gato cojea pero actúa con normalidad
Los gatos pueden seguir comiendo, acicalándose, ronroneando o pidiendo atención incluso cuando algo les duele.
Un gato que "actúa con normalidad" aún puede tener:
- Una uña dañada.
- Una pequeña herida en la pata.
- Un esguince muscular.
- Una fractura menor.
- Artritis temprana.
- Un absceso que aún no se ha hecho evidente.
- Un problema articular recurrente.
Juzgue la cojera por la capacidad de soportar peso, la duración, la hinchazón, la lesión visible y la progresión, no solo por el apetito o la personalidad.
¿Por qué mi gato cojea después de dormir?
La rigidez temporal después de descansar puede ocurrir con dolor articular, artritis, una lesión antigua o dolor muscular.
Si la rigidez afecta repetidamente la misma pata, dura más de unos pocos pasos, se vuelve más frecuente o se acompaña de una reducción en los saltos y el aseo, organice un examen veterinario.
¿Por qué mi gato cojea después de saltar?
Un aterrizaje torpe puede tensar los músculos, lesionar un ligamento, dañar una uña, dislocar una articulación o fracturar un hueso.
No fomente otro salto para probar la pata. Restrinja la actividad y contacte a su veterinario si su gato se niega a soportar peso, parece dolorido, desarrolla hinchazón o continúa cojeando.
¿Cómo diagnosticará el veterinario la cojera?
El veterinario comenzará preguntando cuándo comenzó la cojera, si hubo un trauma, qué pata está afectada y si los síntomas están mejorando o empeorando.
El examen puede incluir:
- Observar a su gato de pie y caminando.
- Examinar las almohadillas de las patas, los dedos y las uñas.
- Revisar huesos, músculos, articulaciones y columna vertebral.
- Comparar la temperatura y la circulación de las extremidades.
- Buscar heridas, hinchazón, inestabilidad o dolor.
- Realizar un examen neurológico cuando hay debilidad o arrastre de la pata.
Dependiendo de los hallazgos, las pruebas pueden incluir:
- Radiografías.
- Análisis de sangre y orina.
- Ecografía.
- Análisis de líquido articular.
- Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM).
- Pruebas de infección, enfermedad inmunitaria o cáncer cuando esté indicado.
Un video de la cojera en casa puede ser especialmente útil cuando su gato camina normalmente en la clínica o el problema ocurre solo ocasionalmente.
¿Cómo se trata la cojera en gatos?
El tratamiento depende completamente de la causa. No existe un remedio casero único que sea apropiado para todos los gatos que cojean.
El tratamiento veterinario puede implicar:
- Alivio del dolor seguro para gatos.
- Extracción de un objeto extraño.
- Limpieza y tratamiento de una herida.
- Antibióticos para una infección.
- Restricción de actividad y recuperación controlada.
- Reparación o estabilización de una fractura.
- Cirugía para ciertos problemas de articulaciones, ligamentos o huesos.
- Manejo a largo plazo para la artritis.
- Tratamiento de una enfermedad neurológica, cardíaca, inmunitaria o sistémica subyacente.
Siga cuidadosamente las restricciones de actividad del veterinario. Un gato puede empezar a usar la pata antes de que el tejido haya sanado por completo.
Creación de un espacio de recuperación más seguro
Después de la evaluación veterinaria, su gato puede necesitar un área de recuperación temporal de bajo movimiento.
Una configuración práctica puede incluir:
- Una habitación pequeña y tranquila.
- Una superficie para dormir baja y estable.
- Comida y agua al alcance de la mano.
- Una caja de arena de borde bajo.
- Piso antideslizante o una alfombra plana.
- Sin acceso a escaleras o muebles altos.
- Separación de mascotas que juegan bruscamente cuando sea necesario.
Comodidad después del consejo veterinario
Mantenga las áreas de descanso bajas y de fácil acceso
Una cama a nivel del suelo puede ser más fácil de acceder durante la recuperación que un rascador o estante elevado. Los productos de comodidad no diagnostican ni tratan lesiones, así que siga primero las instrucciones de recuperación específicas de su veterinario.
Explora las camas para gatos AcathatCómo transportar a un gato que cojea
Para reducir el movimiento durante el viaje:
- Utilice un transportín seguro con una base estable.
- Coloque una toalla doblada o una manta plana dentro.
- Abra la parte superior o retire la tapa del transportín cuando sea posible en lugar de empujar al gato a través de una puerta pequeña.
- Sostenga el pecho y los cuartos traseros al levantarlo.
- Evite presionar la pata dolorida.
- Mantenga el transportín nivelado durante el transporte.
- Llame a la clínica antes de salir si la lesión parece grave.
Prepárese antes de que ocurra una emergencia
Un transportín seguro y bien ventilado facilita los viajes inesperados al veterinario. El transportín es una herramienta de transporte, no un tratamiento para la cojera o el dolor.
Explora los transportines para gatos¿Se puede prevenir la cojera en gatos?
No todas las lesiones o afecciones articulares se pueden prevenir, pero un entorno más seguro puede reducir los riesgos comunes.
- Mantenga a los gatos en el interior o use un catio seguro.
- Asegure ventanas, balcones y pantallas inestables.
- Mantenga objetos afilados, vidrios rotos y productos químicos lejos de las patas.
- Revise las uñas regularmente para detectar un crecimiento excesivo.
- Proporcione muebles de escalada estables en lugar de estantes sueltos.
- Use alfombras antideslizantes en pisos resbaladizos.
- Mantenga una condición corporal saludable recomendada por el veterinario.
- Programe exámenes de rutina, especialmente para gatos mayores.
- Investigue la reducción de saltos o actividad en lugar de asumir que es un envejecimiento normal.
Los gatos que se adaptan a un nuevo entorno pueden escalar, esconderse o intentar saltos desconocidos. Una introducción controlada puede reducir el movimiento caótico; consulte la guía de Acathat para introducir un gato en un nuevo hogar .
La regla más importante
Una cojera es un síntoma, no un diagnóstico
Restrinja la actividad, busque daños obvios en la pata y deje que un veterinario determine si el problema involucra la pata, la articulación, el hueso, el músculo, el nervio o la circulación.
Nota veterinaria: Este artículo proporciona información educativa general y no puede diagnosticar la cojera de su gato. No administre medicamentos ni inicie tratamientos caseros sin la guía veterinaria. La parálisis repentina, el dolor intenso, el traumatismo grave, la respiración anormal, las extremidades frías o el color anormal de las almohadillas de las patas requieren atención de emergencia.
Consideraciones finales
Un gato puede cojear debido a un problema menor en la pata, pero la cojera también puede indicar una fractura, lesión articular, infección, artritis, afección neurológica o interrupción del flujo sanguíneo.
Mantenga a su gato en el interior, evite que corra y salte, e inspeccione la pata suavemente si su gato permanece tranquilo. No doble repetidamente la pata dolorida ni le dé medicamentos para el dolor humanos.
Contacte a su veterinario de inmediato cuando la cojera persista, regrese, empeore o venga acompañada de hinchazón, heridas, cambios en el apetito o molestias obvias.
Trate la parálisis repentina de la pata trasera, las patas frías, el traumatismo grave, la dificultad para respirar, el colapso, la deformidad visible o la incapacidad para soportar peso como situaciones urgentes o de emergencia.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi gato cojea de repente?
Una cojera repentina puede ser el resultado de una lesión en la pata, una uña rota, un objeto extraño, una mordedura, una picadura, un esguince, una fractura, una luxación, una lesión nerviosa o una interrupción del flujo sanguíneo. Restrinja la actividad y revise si hay señales de advertencia de emergencia.
¿Por qué mi gato cojea pero actúa con normalidad?
Los gatos a menudo ocultan el dolor y pueden seguir comiendo, aseándose o interactuando a pesar de una lesión. Controle el apoyo del peso y contacte a su veterinario si la cojera persiste, empeora o reaparece.
¿Cuánto tiempo debo esperar antes de llevar un gato que cojea al veterinario?
Busque atención inmediata si hay un traumatismo mayor, dolor intenso, incapacidad para apoyar el peso, deformidad, parálisis, patas frías, color anormal de encías o almohadillas, o dificultad para respirar. Contacte a su veterinario si una cojera leve no mejora claramente en aproximadamente 24 horas.
¿Puede un esguince de gato curarse por sí solo?
Una distensión leve puede mejorar con reposo controlado, pero las fracturas, luxaciones, lesiones de ligamentos e infecciones pueden parecer similares. Un veterinario debe evaluar una cojera persistente o dolorosa.
¿Qué puedo darle a mi gato para el dolor de la cojera?
Administre solo la medicación recetada específicamente por un veterinario para ese gato. Los analgésicos humanos y la medicación sobrante de otra mascota pueden ser peligrosos o mortales.
¿Debo masajear la pata que cojea de mi gato?
No. Los masajes o movimientos repetidos pueden aumentar el dolor si hay una fractura, luxación, lesión de ligamentos, herida o problema de flujo sanguíneo.
¿Por qué mi gato cojea después de un salto?
El gato podría haberse distendido un músculo, lesionado un ligamento, dañado una garra, fracturado un hueso o luxado una articulación. Evite más saltos y contacte a su veterinario si la cojera persiste o el gato no apoya el peso.
¿Por qué mi gato cojea solo después de dormir?
La rigidez después del reposo puede asociarse con artritis, molestias articulares, dolor muscular o una lesión antigua. La rigidez repetida o la reducción de los saltos deben ser evaluadas.
¿Es una emergencia una pata trasera fría con cojera?
Sí, especialmente cuando el cambio es repentino o se acompaña de dolor intenso, debilidad, parálisis, almohadillas pálidas o respiración rápida. Esto puede indicar un flujo sanguíneo deficiente y requiere atención de emergencia inmediata.
¿Puede la artritis hacer cojear a un gato?
Sí. La artritis puede causar cojera, rigidez, reducción de los saltos, dificultad para usar escaleras o el arenero, aumento del sueño y reducción del aseo.
Fuentes veterinarias:
PetMD: ¿Por qué cojea mi gato?
Manual Veterinario MSD: Descripción general de la cojera
Centro de Salud Felina de Cornell: ¿Su gato está perdiendo vitalidad?
Centro de Salud Felina de Cornell: Cardiomiopatía y coágulos sanguíneos
Manual Veterinario MSD: Coágulos sanguíneos en gatos
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